Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El nombre del museo en la fachada
- La rotonda central
- El broche de Tara
- El cáliz de Ardagh
La historia del lugar
La palabra «nacional» apareció en el nombre de este museo antes incluso de la independencia de Irlanda. La promovió George Noble Plunkett, director e historiador del arte, que quería conceder a las antigüedades irlandesas las mejores salas de la institución.
El edificio abrió en mil ochocientos noventa como Museo Nacional de Irlanda. Aquí reunieron las colecciones de la Royal Dublin Society, la Real Academia Irlandesa y el Trinity College Dublin: minerales, obras de artesanos contemporáneos, objetos de los viajes del capitán Cook, monedas y hallazgos arqueológicos. En la rotonda central se alzaban reproducciones de estatuas griegas y romanas, mientras que las antigüedades irlandesas se exponían en el piso superior. El museo debía enseñar artesanía y diseño industrial; el pasado de la propia Irlanda era solo una parte de aquel programa.
Plunkett se puso al frente del museo en mil novecientos siete. Logró una nueva disposición de las piezas, dio prioridad a las antigüedades celtas y, al año siguiente, llevó a cabo un cambio de nombre: el Museo Nacional de Irlanda pasó a llamarse Museo Nacional de Irlanda. En un informe oficial, Plunkett explicó su elección diciendo que allí se encontraba el museo de toda Irlanda y el depósito de sus antigüedades celtas.
Para Plunkett, aquella palabra también quedó ligada a una elección personal. En la primavera de mil novecientos dieciséis, su hijo Joseph, uno de los organizadores del Levantamiento de Pascua, que buscaba una República Irlandesa independiente, admitió a su padre en la secreta Hermandad Republicana Irlandesa. El director del museo aceptó buscar ayuda alemana y el apoyo del papa para el levantamiento que se estaba preparando.
Tras la derrota del levantamiento, Joseph fue fusilado. Plunkett fue destituido del museo y desterrado junto con su esposa a Oxford. La pérdida del puesto de director fue muy material: ya en julio y agosto escribió al secretario de la Asociación de Museos y le pidió ayuda para encontrar un nuevo empleo. No volvió nunca al museo; después, directores nombrados de forma provisional dirigieron la institución durante casi dos décadas. El propio Plunkett regresó clandestinamente a Irlanda, ganó las elecciones de mil novecientos diecisiete y más tarde fue ministro de Asuntos Exteriores y ministro de Bellas Artes.
En mil novecientos veintiuno, el nombre se acortó a Museo Nacional de Irlanda. En la sede de Kildare Street siguen reunidos los hallazgos arqueológicos irlandeses para los que Plunkett reclamaba el primer lugar: el broche de Tara, el cáliz de Ardagh y oro prehistórico. Su despacho de director hace mucho que ya no está aquí; en la fachada permanece la palabra «Nacional», introducida durante su mandato.
Información práctica
Museo Nacional de Irlanda – Arqueología: mar-sáb 10:00-17:00; dom/lun 13:00-17:00; entrada gratuita. Última entrada რეკomendada 16:30.
Horario por días
Todos los detalles clave del relato se encuentran en la exposición; para verlos se necesita una visita independiente al museo. No intente abarcar todas las salas: elija los objetos mencionados y reserve tiempo para observarlos con atención.
