Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Monograma en la reja del balcón
- Escalera en voladizo de tres plantas
- Anexo de cocina de ladrillo
- Encalado original de las habitaciones
La historia del lugar
En la primavera de mil ochocientos ocho, el comerciante Nathaniel Russell, de setenta años, se mudó aquí con su esposa, sus dos hijas y dieciocho hombres y mujeres esclavizados. La casa lleva el nombre de Russell porque él encargó esta mansión e hizo de ella un testimonio de su posición en Charleston: su monograma está entrelazado en la reja del balcón, y en el interior se alza una escalera en voladizo de tres plantas, sin los apoyos habituales.
Russell comerciaba con arroz, índigo, tabaco y algodón, importaba artículos caros y actuaba como intermediario en la venta de cautivos traídos de África. Jornaleros, albañiles y carpinteros esclavizados realizaron la mayor parte de la obra. Después de la mudanza, otras personas esclavizadas preparaban la comida, lavaban la ropa, cuidaban del jardín y de los caballos y atendían a la familia y a los invitados.
Estas tareas se repartieron entre dos edificios. Los salones de recepción se encontraban en la mansión, y detrás se alzaba un anexo de cocina de ladrillo. La cocina y la lavandería se separaron de la vivienda por el calor, la humedad y el peligro de incendio; sobre las estancias de trabajo se dispusieron habitaciones para las personas esclavizadas. Los visitantes veían salas ovaladas, dorados y la amplia escalera. Gran parte del trabajo permanecía en el patio y tras las paredes del anexo trasero.
En el siglo veinte, las habitaciones sobre la cocina fueron cerradas con placas de yeso y adaptadas como oficinas y almacenes. En dos mil diecisiete, el historiador de arquitectura Ed Chappell, la especialista en pinturas antiguas Susan Buck y el restaurador David Hoffman empezaron a buscar el acabado original. Hoffman hizo un pequeño agujero en el revestimiento posterior. Debajo se habían conservado el enlucido y el encalado de cal de principios del siglo diecinueve. Al retirar más revestimiento, aparecieron puertas antiguas, marcos de ventanas, elementos de madera y superficies pintadas: casi una habitación entera de la época de la esclavitud.
En los huecos había nidos de ratas intactos. Los investigadores los desmontaron por capas y encontraron botones, alfileres, trozos de ropa, una cajita de un producto cosmético y dos pedazos de papel. Uno pudo cotejarse con un periódico de noviembre de mil ochocientos treinta y tres. El otro resultó ser un fragmento de una cartilla de lectura.
No se puede determinar a quién pertenecía la cartilla: las ratas podrían haber arrastrado el papel desde una habitación contigua. Por eso, el hallazgo no demuestra que alguna de las personas que vivían en la habitación estuviera aprendiendo a leer, aunque esa posibilidad es especialmente relevante donde la ley restringía la educación de las personas esclavizadas. Demuestra otra cosa: una hoja de estudio acabó junto a su alojamiento y permaneció dentro de la pared con objetos de uso cotidiano.
Después de este hallazgo, el museo incluyó las estancias descubiertas en la visita y comenzó una investigación independiente del anexo de cocina. Ahora, en la parte de recepción, restauran la casa de Russell tal como se la mostraba a los invitados en mil ochocientos ocho, y detrás estudian el encalado original de las habitaciones donde vivían las personas que construyeron y atendieron esta mansión.
Información práctica
Lun 13:00-16:00, Mar-Dom 10:00-16:00; los visitantes pueden quedarse hasta las 17:00.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Para el interior hace falta una visita aparte. Dentro, no se limite a las salas de recepción: la parte de servicio es necesaria para comprender toda la casa.
