Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Calle de la Media Luna
- Puente de Heredia
La historia del lugar
El Puente de Heredia comienza donde termina la Calle de la Media Luna. Antiguamente, aquí confluía el camino de tierra firme a Cartagena, y las puertas situadas en él eran la única entrada fortificada a la ciudad. Delante de las puertas había fosos y puentes de madera, y la posición de artillería cóncava formaba un semicírculo, del que procede el nombre de la calle. Por la noche, el puente levadizo cerraba el paso; de día, por este camino circulaba un flujo constante desde tierra firme y los comerciantes se establecían junto a él. Más tarde, la fortificación fue desmontada cuando los carruajes empezaron a tener poco espacio en el paso estrecho.
En la noche del veinticuatro al veinticinco de junio de mil ochocientos veintiuno, el teniente coronel sueco de veintisiete años Federico Tomás Adlercreutz condujo soldados hacia la Media Luna. Era militar profesional: abandonó el servicio sueco y se alistó en el ejército republicano que sitiaba Cartagena. El brigadier Gabriel de Torres mandaba la guarnición española. Pretendía conservar el último gran bastión español en Nueva Granada y se negó a entregar la ciudad.
A Adlercreutz le encargaron distraer a los defensores. Estas puertas eran precisamente adecuadas para tal maniobra.
Donde la Calle de la Media Luna desemboca junto al actual Puente de Heredia se alzaba la única entrada fortificada a Cartagena desde tierra firme. En mil seiscientos treinta y uno, el gobernador e ingeniero militar Francisco de Murga ordenó rodear de murallas el crecido Getsemaní. Delante de las puertas dispuso una posición de artillería curvada, con fosos y puentes de madera. Su contorno cóncavo se llamaba Media Luna, un semicírculo. La calle que atravesaba todo el barrio hasta la fortificación recibió también su nombre.
Por estas puertas pasaban personas, carros y provisiones traídas de tierra firme. Por la noche levantaban el puente levadizo y por la mañana lo bajaban. Los comerciantes se establecieron a lo largo del camino por el que era imposible evitar la ciudad: así, la Media Luna se convirtió en una de las principales calles comerciales de Getsemaní.
En el verano de mil ochocientos veintiuno, su antigua función volvió a resultar decisiva. Adlercreutz condujo la vanguardia a través del espacio abierto de Chambacú hacia el puente y las puertas. Los españoles debían esperar un asalto terrestre y mantener hombres y cañones en este lado de las fortificaciones.
Mientras tanto, el marino José Prudencio Padilla, que mandaba la flotilla republicana, llevó los barcos a la bahía interior. Sus hombres esperaron el relevo de la guardia española y atacaron. El combate duró alrededor de una hora y cuarto. Los republicanos perdieron a tres hombres muertos y dieciocho resultaron heridos; los españoles perdieron toda la flotilla que se encontraba en la bahía. Adlercreutz no tomó la Media Luna: consiguió que la defendieran mientras Padilla cortaba a Cartagena del mar.
Dos semanas después capitularon los fuertes de la entrada de la bahía. El primero de octubre, Torres aceptó entregar la ciudad, y el diez de octubre un batallón al mando de José María Córdova fue el primero en entrar en la Cartagena fortificada por las puertas de la Media Luna. Los soldados españoles supervivientes fueron enviados a Cuba. Padilla recibió el grado de contraalmirante y Adlercreutz fue nombrado ingeniero militar jefe de Cartagena.
En mil ochocientos ochenta y tres, el Congreso autorizó desmontar la fortificación avanzada: para el creciente tránsito de carruajes, las antiguas puertas se habían convertido en un paso estrecho. A los contratistas se les pagaba con la piedra que recogían tras el desmontaje. Diez años después derribaron también los semibaluartes situados a ambos lados de las puertas.
Ahora, el Puente de Heredia comienza en el extremo exterior de la calle y el tráfico va del centro histórico hacia tierra firme. El semicírculo de piedra ya no está allí. Solo el nombre de la Media Luna conserva su forma.
Información práctica
Calle pública; paso libre, con los riesgos habituales del tráfico de un barrio animado.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Las propias puertas ya no existen, así que no busque una fortificación intacta: interprete el lugar por la dirección de la calle y la edificación conservada.
