Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Futbolista junto al poste
- Portero en la parte izquierda del mural
- Marcador «6:3»
- Franja de periódico
La historia del lugar
El terreno sin edificar junto a la casa dejó abierto su muro lateral sobre el aparcamiento. En el barrio, estas superficies ciegas empezaron a destinarse a grandes murales después de que los artistas convencieran a los vecinos y a los empleados municipales de que la pintura urbana puede tener aquí un lugar permanente y no aparecer como inscripciones casuales. Esta pared ocupa casi mil metros cuadrados; en el borde de la escena futbolística se ven el portero, una franja de periódico y el marcador.
En el centro del mural, el delantero Sándor Kocsis remata de cabeza y el balón golpea el poste. El centrocampista József Bozsik aún no ha logrado recoger el rebote, y el extremo Zoltán Czibor ya ha levantado los brazos. Los artistas eligieron el segundo anterior al quinto gol húngaro.
El veinticinco de noviembre de mil novecientos cincuenta y tres, la selección húngara llegó al estadio de Wembley de Londres. Los ingleses jamás habían perdido en casa, en toda la historia de los partidos internacionales, contra un equipo de fuera de las islas Británicas. Los húngaros eran campeones olímpicos, pero diez días antes habían empatado con dificultades frente a Suecia y temían que su juego habitual se desmoronara en el campo inglés.
El entrenador Gusztáv Sebes encargó al delantero centro Nándor Hidegkuti que se alejara de la portería y se internara en el campo. Los defensas ingleses estaban acostumbrados a esperar a un jugador así junto al área. Cuando siguieron a Hidegkuti, se abrieron espacios entre ellos para el capitán Ferenc Puskás y Kocsis. Hidegkuti marcó ya en el segundo cincuenta y después añadió dos goles más. Puskás marcó dos veces.
El quinto gol comenzó con la escena de la pared. El disparo de Kocsis golpeó el poste; Bozsik recogió el balón y, desde dieciocho metros, lo envió a la escuadra. Czibor levantó los brazos antes incluso del disparo. Hungría venció por seis — tres y se convirtió en la primera selección de fuera de las islas Británicas que ganó a Inglaterra en su propio campo. Medio año después, los ingleses intentaron tomarse la revancha en Budapest y perdieron por siete — uno.
Sesenta años más tarde, el colectivo de muralistas Neopaint decidió trasladar uno de los goles a una pared ciega sobre el aparcamiento de la calle Rumbach Sebestyén. Los artistas pasaron casi dos años reuniendo materiales, buscando una superficie adecuada y colaboradores. Querían reproducir el momento mismo del gol, pero del partido se habían conservado demasiado pocas fotografías de calidad. No encontraron una imagen adecuada y tuvieron que cambiar la composición. La base fue un fotograma de Kocsis junto al poste: el último instante registrado antes del disparo de Bozsik.
Aquellos encargos aún no eran un trabajo habitual para Neopaint. En dos mil once, el colectivo pintó gratuitamente la primera pared de este barrio para convencer a los vecinos y a los empleados municipales de que la pintura urbana a gran escala no equivale a un grafiti casual. Después confiaron a los artistas nuevas superficies y, en dos mil trece, apareció un proyecto para renovar las paredes ciegas de Erzsébetváros. El enorme lateral abierto de una casa sobre un terreno sin edificar permitió desplegar la escena futbolística en casi mil metros cuadrados. Se necesitaron tres semanas y unos cuatrocientos litros de pintura.
Gyula Grosics, portero de aquella selección húngara, aceptó convertirse en padrino del proyecto. Los artistas lo situaron a la izquierda, en una escena aparte con un disparo detenido. Cuando inauguraron el mural, Grosics seguía siendo uno de los dos participantes vivos del partido; menos de un año después murió. Ahora, en la pared se conserva lo que el antiguo archivo fotográfico permitió a los artistas escoger: el balón de Kocsis aún está junto al poste, Czibor ya celebra y el final del ataque solo queda señalado por el marcador «seis — tres» y una franja de periódico al lado.
Información práctica
El mural callejero es accesible desde el exterior; la contemplación depende de la luz, del aparcamiento y del tráfico de la calle.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El mural se ve desde la calle y no requiere entrada. Obsérvelo desde un punto seguro, sin salir a la calzada ni obstaculizar la entrada al aparcamiento.
