Parada 3 de 8

Plaza de San Jorge

Szent György tér

Para seguir cómo la memoria de la defensa de la fortaleza fue primero alzada sobre la plaza y luego retirada.

15 min
La fachada clara del Palacio Sándor en una plaza empedrada.
V.Mariann · CC BY-SA 3.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Las puertas del Palacio Sándor
  • La fachada del Palacio Sándor
  • La superficie abierta de la plaza

La historia del lugar

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El espacio abierto junto a las puertas del Palacio Sándor sirve de entrada ceremonial a la cancillería presidencial; por aquí conducen al palacio a las delegaciones oficiales. En la Edad Media no había aquí tal amplitud: entre las casas se extendían dos calles estrechas y densamente edificadas. El nombre llegó desde otra parte de la fortaleza, donde se alzaban una capilla y un mercado dedicados a San Jorge. Más tarde, los historiadores trasladaron por error hasta aquí el nombre del mercado, de modo que la iglesia que dio nombre a la plaza se encontraba en un lugar completamente distinto.

El veintiuno de mayo de mil ochocientos cuarenta y nueve, el general Heinrich Hentzi tomó aquí el mando de cuatro compañías de la guarnición imperial. Los soldados húngaros ya habían subido a las murallas de Buda y avanzaban hacia el Palacio Real de Buda. Hentzi quería rechazarlos desde la plaza y conservar la fortaleza para los Habsburgo.

El general, de sesenta y tres años, nació en Debrecen, pero desde los veinte vivía para el servicio militar. Era ingeniero militar y sabía preparar fortificaciones para la defensa. El gobierno húngaro sospechaba que había cometido traición y lo mantenía bajo arresto domiciliario. Cuando las tropas imperiales ocuparon Pest, Hentzi pidió él mismo volver al servicio y recibió el Castillo de Buda.

Al comienzo del asedio, el comandante del ejército húngaro, Artúr Görgei, le propuso rendirse. Prometió no atacar desde el lado de Pest y exigió que se perdonaran la ciudad y el Puente de las Cadenas, aún sin inaugurar. Hentzi se negó. Contaba con que el bombardeo de Pest obligaría al adversario a levantar el asedio. Los proyectiles y las bombas incendiarias destruyeron la hilera de palacios junto al Danubio; los habitantes de los barrios centrales huyeron a las aldeas cercanas e instalaron un campamento provisional en el parque urbano.

En la mañana decisiva, Hentzi salió al encuentro de los soldados en la Plaza de San Jorge y los condujo contra los húngaros que avanzaban. Una bala le alcanzó en el vientre. Los recuerdos de los participantes se contradicen, por lo que no es posible determinar el nombre del tirador. Llevaron al general a la casa más cercana, donde murió ese mismo día. Para las siete de la mañana, los defensores de la fortaleza que quedaban habían depuesto las armas.

Tres años después, Francisco José I erigió en el lugar donde Hentzi recibió la herida mortal una columna de hierro de veinte metros. El emperador la pagó de su propio bolsillo, condecoró al general a título póstumo y el hijo de Hentzi recibió el título de barón. La inscripción alemana del pedestal proclamaba mártires por el emperador y la patria a Hentzi y a otros cuatrocientos dieciocho defensores muertos. Durante algún tiempo, la plaza llegó incluso a llamarse plaza Hentzi.

Para muchos habitantes de Budapest, aquella columna glorificaba al hombre que había ordenado disparar contra su ciudad. La apodaron la columna de la vergüenza. En mil ochocientos noventa y cinco, el periodista Adorján Széles intentó volar el monumento, pero la carga no lo destruyó.

Fueron los concejales municipales quienes lograron retirar la columna. Tras el asesinato de Isabel de Austria en mil ochocientos noventa y ocho, propusieron colocar aquí mismo un monumento en su honor. Francisco José I aceptó la propuesta y autorizó trasladar la columna de Hentzi al jardín cerrado de una escuela militar. Se la llevaron en mil ochocientos noventa y nueve. El monumento a Isabel en el lugar liberado nunca llegó a levantarse. Más tarde desmontaron la columna de Hentzi; las tres figuras laterales se conservan en colecciones museísticas.

Ahora, desde esta plaza, se recibe a huéspedes oficiales y delegaciones a través de las puertas del Palacio Sándor: el palacio alberga la cancillería del presidente de Hungría. En la superficie no queda nada del monumento de Hentzi.

San Jorge también recibió esta dirección después de un traslado. En la segunda mitad del siglo catorce, el rey Luis I de Hungría ordenó construir una capilla en honor de Jorge, guerrero y mártir cristiano primitivo; la victoria sobre el dragón pertenece a una tradición posterior. La capilla se alzaba más al norte, en el emplazamiento de la actual Plaza Dís, y dio nombre al mercado que la rodeaba.

La plaza actual aún no existía en la Edad Media: aquí discurrían dos calles densamente edificadas. En el siglo dieciocho, los autores de una topografía histórica trasladaron por error hasta aquí el nombre del antiguo mercado. La Iglesia de San Jorge se encontraba en la Plaza Dís, y aquí solo quedó de ella un nombre ajeno.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoPlaza Dísz
Entradaacceso libre

Plaza abierta; los pasos y la distancia hasta los edificios pueden variar debido a la seguridad, los actos protocolarios, la arqueología y las obras en el recinto palaciego.

Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Considere el Palacio Sándor una residencia estatal en funcionamiento: mantenga la distancia con el personal de seguridad y no cuente con poder entrar libremente. Todo el relato se desarrolla desde la plaza.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Continúe hacia el norte hasta la Plaza Dís.

Parada 3 de 8Después: Plaza Dísz

Ruta terminada

Paseo completado

«Castillo de Buda: palacio, plazas y bastión» — 8 paradas, unos 3 km, 3–4 horas.

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