Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Aleja mira
- Filas de plátanos
- Placas de piedra con nombres
- Roble piramidal
La historia del lugar
En un espacio abierto junto a la confluencia del Sava y el Danubio crece un parque con una aleja diplomática común. Los plátanos se alzan en filas regulares, separados por ocho metros, y junto a las raíces hay placas de piedra con un nombre, un país, el momento de la plantación y la especie del árbol. Cuando alrededor todavía se extendía la tierra casi sin construir detrás del edificio del gobierno federal, aquí dejaron espacio suficiente para nuevas plantaciones sin rincones nacionales separados. Más tarde, este esquema se convirtió en una costumbre urbana para los dirigentes que llegaban de distintos países.
El veintinueve de agosto de mil novecientos sesenta y uno faltaban tres días para la inauguración de una gran conferencia internacional. Voja Leković, presidente del movimiento juvenil serbio de jardineros urbanos, propuso conservar el recuerdo de la conferencia en los árboles. Los consejos municipales de cultura y urbanismo respaldaron el proyecto. Ya el treinta y uno de agosto, Leković plantó aquí un roble piramidal, el primer árbol del futuro Parque de la Amistad.
El lugar se eligió junto al actual Palacio de Serbia (SIV), entonces edificio del Consejo Ejecutivo Federal, el gobierno federal de Yugoslavia. Detrás se extendía una tierra todavía casi sin construir, junto a la confluencia del Sava y el Danubio. En ella cabían tantos árboles como delegaciones extranjeras recibiera Belgrado.
A la conferencia acudieron representantes de veinticinco Estados que no querían someter su política exterior ni a Washington ni a Moscú. Muchos de esos países se habían liberado recientemente del gobierno colonial. Para el presidente de Yugoslavia, Josip Broz Tito, mantener un rumbo independiente también era una cuestión de seguridad: tras la ruptura con Iósif Stalin, su país salió del bloque soviético, perdió sus anteriores vínculos económicos y durante varios años esperó un posible ataque.
Los organizadores prepararon para los jefes de delegación una nota especial y un plano de plantación. Se proponía a cada uno plantar personalmente un plátano. Los árboles eran de la misma especie y estaban separados por intervalos iguales de ocho metros. Junto a cada plantón se colocaba una placa con el nombre de la persona, el nombre de su país, el año de plantación y el nombre de la planta.
El tres de septiembre, los primeros plátanos fueron plantados por el ministro de Asuntos Exteriores saudí Ibrahim Suwayel y el presidente de Túnez, Habib Bourguiba. Después tomaron las palas el primer ministro de India, recientemente liberada de la administración británica, Jawaharlal Nehru, el presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser y otros participantes de la conferencia. En total, en la inicial Aleja mira aparecieron veintiséis plátanos. El siete de septiembre, Tito plantó su propio árbol; ese día se considera la fecha oficial de nacimiento del parque.
Los participantes se marcharon, pero la plantación se convirtió en una costumbre diplomática de Belgrado. Más tarde dejaron aquí árboles jefes de Estado de los dos bloques enfrentados, monarcas y presidentes: Richard Nixon, Leonid Brézhnev, Elizabeth II, Indira Gandhi, Fidel Castro y Mijaíl Gorbachov. No los separaron en sectores nacionales: los nuevos árboles se añadían al parque común.
Durante la reconstrucción de mil novecientos diecinueve, los trabajadores levantaron y limpiaron ciento noventa y una señales de piedra de los «árboles de la paz», y en los lugares de los troncos perdidos plantaron nuevos plantones. Por eso, el árbol actual junto a una placa no siempre es aquel al que una vez se aferró la persona nombrada en ella. La placa marca su lugar en el antiguo plano de plantación: allí donde la amistad entre los países se inscribía con un nombre junto a las raíces.
Información práctica
Territorio público abierto; el acceso puede cambiar durante los eventos en Ušće.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El parque se visita libremente, pero no siempre es fácil identificar los árboles conmemorativos individuales sin placas; no se acerque demasiado al césped para hacer una fotografía.
