Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La placa de mármol en el segundo pilar de la nave izquierda
- La inscripción evangélica de la placa
La historia del lugar
Mucho antes del templo actual, en este lugar había una capilla junto al camino dedicada a la Santa Cruz. El nombre está relacionado con la cruz de la crucifixión de Jesucristo; la iglesia sigue siendo hoy un templo católico en funcionamiento y recibió el estatus honorífico de basílica menor ya en nuestro siglo. En el segundo pilar de la nave izquierda se ve una placa de mármol con palabras del Evangelio sobre el tesoro y el corazón.
Detrás de la placa de mármol del segundo pilar de la nave izquierda está emparedado el corazón de Frédéric Chopin. Su cuerpo yace en el cementerio parisino de Père-Lachaise. El propio compositor dispuso que sus restos se dividieran entre las dos ciudades.
Chopin abandonó Varsovia en noviembre de mil ochocientos treinta con la intención de continuar su carrera musical en el extranjero. Poco después comenzó una insurrección contra el Imperio ruso, que fue reprimida, y él ya no regresó a casa. En París, Chopin se ganaba la vida principalmente dando clases particulares de piano. Rara vez actuaba ante un público numeroso, y una larga enfermedad le fue quitando poco a poco las fuerzas necesarias tanto para los conciertos como para la enseñanza.
En otoño de mil ochocientos cuarenta y nueve, el compositor moribundo, de treinta y nueve años, pidió que abrieran su cuerpo: temía ser enterrado vivo. Su corazón debía llevarse a Varsovia. Ludwika Jędrzejewiczowa, la hermana mayor de Chopin, que lo cuidó durante sus últimos meses, se encargó de cumplir la petición.
Tras la muerte de su hermano, Ludwika colocó el corazón en alcohol, dentro de un recipiente de cristal sellado que metió en una caja de madera. Tenía que cruzar la frontera del Imperio ruso con un órgano humano. Una leyenda popular afirma que ocultó el recipiente bajo el vestido, pero los historiadores no han encontrado confirmación de ello. Lo esencial se sabe con certeza: a comienzos de mil ochocientos cincuenta, Ludwika llevó el corazón a Varsovia.
Al principio, la caja estuvo en su casa de Podwale; después la trasladaron a las catacumbas de la iglesia de Santa Cruz. La elección se explicaba por la dirección: era la parroquia de la familia Chopin, situada junto al último apartamento varsoviano del compositor. Durante casi tres décadas, el corazón permaneció abajo, sin el monumento actual.
Izabella Barcińska, la hermana menor de Chopin, procuró que su hermano recibiera un enterramiento digno y abierto. Dio dinero para el epitafio, y la Sociedad Musical de Varsovia organizó un concierto benéfico para reunir la suma que faltaba. En mil ochocientos ochenta sacaron la caja de las catacumbas y la emparedaron en el pilar. En la placa grabaron estas palabras del Evangelio: «Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». Ludwika no vivió hasta ese día; gracias a Izabella, su encargo se convirtió en una parte visible del templo.
La Santa Cruz del nombre es la cruz de la crucifixión de Jesucristo. Ya en mil quinientos diez había aquí una capilla junto al camino dedicada a esa cruz. El edificio actual sigue siendo un templo católico en funcionamiento, y el papa Juan Pablo II le concedió el título honorífico de basílica menor en dos mil dos.
En dos mil catorce, unos especialistas sacaron la caja del pilar e inspeccionaron el recipiente sin abrirlo. El corazón se había conservado, sellaron además la tapa con cera de abeja y lo devolvieron a su lugar anterior. Detrás de la placa de mármol siguen estando las cajas de madera encajadas unas dentro de otras, y dentro de ellas, el recipiente de cristal que Ludwika trajo de París.
Información práctica
Espacio urbano abierto; elija un punto de observación que no obstaculice el flujo de peatones.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El corazón se encuentra dentro de una basílica en funcionamiento, por lo que el acceso depende de la vida de la iglesia. Al entrar, apague el audio, no interrumpa la oración y observe la placa desde una distancia respetuosa.
