Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la Residenz de Múnich
- Feldherrnhalle
- Franja de bronce en Viscardigasse
- Placa con los nombres de los policías
La historia del lugar
Durante más de cuatro siglos, la Casa de Wittelsbach, la casa gobernante bávara, vivió en la Residenz de Múnich y desde aquí gobernó el país; ahora las salas palaciegas y el tesoro están abiertos como museo. La logia abierta, con arcos y bóvedas, recibe el nombre de Salón de los Comandantes: el rey Luis I de Baviera la encargó en memoria del ejército bávaro, y en sus nichos colocaron las figuras de sus jefes militares. El nombre de la plaza procede del Odeón, una sala de conciertos y bailes situada en el lado noroccidental. Tras los bombardeos de la guerra reconstruyeron la fachada del Odeón, transformaron la sala de conciertos en un patio interior y, detrás del muro, se instaló el Ministerio del Interior de Baviera.
El teniente Michael von Godin, de veintisiete años, desplegó a policías atravesando la salida de Residenzstraße hacia Odeonsplatz. Mandaba una unidad de la Policía Estatal de Baviera, una formación policial armada, y había recibido la orden de no dejar pasar a la plaza la columna de insurgentes. La calle quedaba encajonada entre el muro de la Residenz de Múnich y el lado oriental de la Feldherrnhalle. Fue precisamente en este paso donde, en la mañana del nueve de noviembre de mil novecientos veintitrés, se decidió el destino del putsch que sus organizadores pretendían continuar en Berlín.
La Residenz de Múnich, a la derecha, dio a la calle su nombre. La Casa de Wittelsbach vivió aquí y gobernó Baviera durante más de cuatro siglos; ahora las estancias palaciegas y el tesoro son un museo. La logia abierta de la izquierda se llama Feldherrnhalle, el Salón de los Comandantes. El rey Luis I de Baviera la encargó como monumento al ejército bávaro. Bajo las bóvedas se alzan el Conde de Tilly, que mandó las tropas de la Liga Católica en la Guerra de los Treinta Años, y el Príncipe de Wrede, que mandó el ejército bávaro durante las Guerras napoleónicas.
La propia plaza recibió su nombre de otro edificio. El Odeón era una sala de conciertos y bailes construida por Leo von Klenze en el lado noroccidental de la plaza. Tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, los arquitectos reconstruyeron la fachada, pero transformaron la antigua sala de conciertos en un patio interior. Detrás de la antigua pared exterior funciona ahora el Ministerio del Interior de Baviera.
Adolf Hitler, dirigente del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), quería derrocar el gobierno republicano de Alemania. La noche anterior irrumpió con seguidores armados en una reunión celebrada en una cervecería de Múnich, disparó al techo y obligó a los dirigentes de Baviera a declarar su apoyo al golpe de Estado. El general Erich Ludendorff, uno de los militares alemanes más conocidos de la Primera Guerra Mundial, debía atraer con su nombre al ejército y a los conservadores al bando de los golpistas.
Durante la noche, los dirigentes bávaros puestos en libertad se retractaron de las promesas arrancadas bajo amenaza. Los funcionarios conservaron el control de las instituciones y la policía ocupó las calles. Sin embargo, Hitler y Ludendorff condujeron desde la cervecería hacia el centro a unos dos mil seguidores. Confiaban en que la demostración de fuerza atraería a soldados y ciudadanos. Su objetivo no era la Feldherrnhalle: más adelante, por Ludwigstraße, se encontraba el mando militar del distrito, ocupado por los aliados de los golpistas.
Junto a la Feldherrnhalle, la columna se encontró con los hombres de Godin. Las primeras filas intentaron romper el cordón policial. Comenzó un tiroteo; los historiadores no han podido determinar con certeza quién disparó primero. En pocos instantes murieron quince golpistas, un transeúnte casual y cuatro policías. La columna se dispersó. Hitler huyó y fue detenido dos días después. Ludendorff fue detenido allí mismo.
El partido fue prohibido, pero el tribunal proporcionó a Hitler una tribuna para sus discursos y le impuso una pena relativamente leve: cinco años de reclusión en una fortaleza. Ya en diciembre del año siguiente fue puesto en libertad anticipadamente. En la Prisión de Landsberg trabajó en el libro «Mi lucha» y, tras su liberación, reconstituyó el partido y renunció a un nuevo putsch armado en favor de la participación en elecciones y procedimientos legales, sin abandonar su intención de destruir la república.
Para Michael von Godin, las consecuencias de los disparos junto a la Residenz de Múnich tampoco terminaron aquel día. Tras la llegada de los nacionalsocialistas al poder en el país, fue encarcelado en el Campo de concentración de Dachau. Más tarde se marchó a Suiza y, después de la guerra, regresó y dirigió la Policía Estatal de Baviera.
Los nazis instalaron en el lado oriental de la Feldherrnhalle un memorial a los golpistas muertos y colocaron ante él una guardia permanente. Obligaban a los transeúntes a hacer el saludo hitleriano. Quienes no querían hacerlo doblaban detrás del salón por Viscardigasse; ahora una franja de adoquines de bronce señala su desvío. Los muniqueses derribaron del pedestal el memorial a los golpistas en junio de mil novecientos cuarenta y cinco. En la fachada de la Residenz de Múnich, enfrente, permanece otra placa: lleva los nombres de los policías Friedrich Fink, Nikolaus Hollweg, Max Schobert y Rudolf Schraut, muertos aquí al detener la columna.
Información práctica
El recorrido termina en el exterior; las salas museísticas de la Residenz de Múnich requieren una visita aparte y tiempo propio. En la plaza, preste atención al movimiento de la gente y no se detenga en medio del paso.
