Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dhaus de carga
- Canal de Lamu
- Atados de varas de manglar
- Fachadas estrechas de las casas
La historia del lugar
El paseo marítimo sur se extiende a lo largo del canal de Lamu como una ribera de trabajo: junto al agua atracan dhaus de carga y, en tierra, se apilan atados de varas de manglar conocidas aquí como boriti. Los constructores de aquí colocan los troncos redondos en filas apretadas, encima ponen piedra coralina y vierten mortero de cal. La longitud de la vara determina la anchura de la habitación, que por lo general no supera los tres metros. Por eso el canal no termina en el muelle, sino que continúa en las estrechas habitaciones de la Ciudad Vieja de Lamu, donde estas vigas sostienen los techos tras las fachadas de las casas.
Mercaderes iraníes y árabes encargaban madera de construcción en Lamu varios meses antes de que llegaran sus barcos. En las ciudades del golfo Pérsico escaseaban los árboles aptos para las cubiertas, mientras que en el archipiélago de Lamu crecían troncos de manglar rectos. Los compradores dejaban un anticipo, y los comerciantes locales debían cortar y reunir junto al agua el número pactado de vigas.
Uno de esos comerciantes era Ahmed Hassan. Su familia obtenía ingresos de las varas de manglar, la ropa y el transporte costero. Poco a poco, Ahmed Hassan adquirió siete jahazi, dhaus de carga capaces de entrar en canales poco profundos. En ellos, los miembros de la familia llegaban a los manglares del archipiélago, sacaban los troncos talados y los apilaban junto al paseo marítimo de Lamu. Las mismas embarcaciones navegaban por la costa con leña, fruta y pasajeros: no había una buena carretera por tierra hasta la ciudad insular.
Al recibir el anticipo, los Hassan dependían del calendario del mar. Los grandes dhaus llegaban a partir de diciembre; para cuando aparecían, las vigas rectas ya debían estar esperando en la orilla. Said, hijo de Ahmed y continuador del negocio familiar, recordaba que las tripulaciones llegadas de fuera debían partir de regreso a más tardar en abril: después, el viento y la corriente dificultaban la vuelta incluso de las embarcaciones a motor. Las vigas se enviaban a Adén, Mukalla, Irán y Kuwait. Los siete jahazi proporcionaron a la familia dinero para tierras, una finca en el continente y un pequeño hotel en Lamu. Los tres hijos de Ahmed comenzaron en el comercio de madera de manglar; Said se dedicó a él hasta finales de los años ochenta, Jamal pasó a la hostelería y Abdallah, a la ciencia.
En el paseo marítimo de Lamu aún se venden varas de manglar, ahora sobre todo para la construcción en Kenia y la reparación de casas antiguas. Aquí las llaman boriti. Los constructores colocaban los troncos redondos en filas apretadas, encima tendían piedra coralina y vertían mortero de cal. La longitud de la viga determinaba la anchura de la habitación, normalmente no superior a tres metros. Por eso el canal frente al paseo marítimo continúa dentro de la Ciudad Vieja de Lamu: tras las puertas talladas, lo cruzan estrechas habitaciones cubiertas por troncos que en otro tiempo llegaron aquí en dhau.
Información práctica
Paseo marítimo público; para leer los detalles y desplazarse con seguridad, elija las horas de luz.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El paseo marítimo sigue siendo un lugar de trabajo: no estorbe la carga, no suba a las embarcaciones sin invitación y manténgase en el borde firme del paso.
