Parada 8 de 8

Mirador del Pípila

Monumento al Pípila

El final reunirá en una sola panorámica la Alhóndiga de Granaditas, la controversia sobre El Pípila y el trabajo de los canteros.

20 min
Monumento al Pípila de piedra con una antorcha en el mirador.
Jaime Rodolfo Sánchez · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • La figura de piedra de El Pípila
  • La antorcha en el brazo levantado
  • La losa a la espalda
  • La copia de las puertas septentrionales de la Alhóndiga de Granaditas

La historia del lugar

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En el Cerro de San Miguel, sobre los tejados de Guanajuato, se alza una gigantesca figura de piedra con una losa a la espalda. A sus pies se instaló un mirador urbano, desde el que se distingue entre los tejados la Alhóndiga de Granaditas. En la pared trasera del pedestal está empotrada una copia de las puertas septentrionales del almacén de grano, y la piedra rosa de la figura se extrajo de La Bufa, la misma cantera que antes proporcionó material para el propio edificio. Este monumento guarda la memoria de los mineros de la ciudad que se unieron a Miguel Hidalgo y Costilla con sus herramientas y sus conocimientos de la piedra, el fuego y los trabajos subterráneos.

En enero de mil novecientos treinta y nueve, unos ingenieros examinaron una pequeña maqueta del futuro El Pípila y rechazaron el brazo levantado. El escultor Juan Fernando Olaguíbel lo había doblado con un ángulo tal que, según sus cálculos, la construcción de piedra de varias toneladas debía derrumbarse. El gobernador del estado exigió conservar la postura: sin la antorcha sobre la ciudad, se perdía toda la idea.

Entonces invitaron a Agustín Gutiérrez Ocampo, constructor de esculturas monumentales. Aseguraba que podría ampliar la maqueta con exactitud y propuso a los ingenieros una apuesta: su cálculo contra sus diplomas. Los ingenieros le cedieron el emplazamiento.

Ocampo ideó un sistema de coordenadas y plantillas a tamaño real. De la pequeña maqueta tomaban las medidas, las trasladaban a los bloques de piedra y después montaban la figura como un enorme rompecabezas. Junto a Agustín trabajaban su hijo David Gutiérrez Becerril, que aprendía el oficio familiar, y cerca de un centenar de canteros, extractores y montadores. La piedra rosa se subía hasta aquí desde la cantera de La Bufa. En aproximadamente un año y medio levantaron una figura de más de ochocientas toneladas. El brazo con la antorcha quedó exactamente como lo había concebido Olaguíbel. Para Agustín, este monumento resultó ser su última gran obra; David siguió construyendo esculturas monumentales por su cuenta.

El hombre de piedra es Juan José de los Reyes Martínez, «El Pípila». Trabajaba como barretero, un picador que fragmentaba manualmente la roca mineral con una pesada barra de hierro. Según la versión tradicional, durante el asalto a la Alhóndiga de Granaditas en mil ochocientos diez, El Pípila se cubrió la espalda con una losa de piedra, llegó bajo el fuego hasta las puertas y les prendió fuego. Los documentos confirman la existencia de un minero con ese apodo y su participación en el levantamiento. Los historiadores no han logrado demostrar que fuera precisamente él quien incendió las puertas, y además en solitario. Por eso, la figura representa también a otros mineros de Guanajuato que se unieron a Miguel Hidalgo y Costilla con sus herramientas y sus conocimientos del fuego, la piedra y los trabajos subterráneos.

La idea de levantarles un monumento fue propuesta por el gobernador Luis Ignacio Rodríguez Taboada. El cinco de febrero de mil novecientos cuarenta inauguraron en el Cerro de San Miguel al gigante con una losa a la espalda y una antorcha en la mano. En el pedestal apareció una inscripción: «Aún quedan otras alhóndigas por incendiar».

A los pies de El Pípila se instaló un mirador urbano. Desde él, entre los tejados, se ve la Alhóndiga de Granaditas. El asalto mismo ocurrió allí abajo; aquí los constructores lo reprodujeron en piedra. En la pared trasera del pedestal se encuentra una copia de las puertas septentrionales de la Alhóndiga de Granaditas, y la piedra rosa del monumento se extrajo de la misma cantera de La Bufa de la que antes se obtenía material para el propio almacén de grano.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

Mirador abierto; el funicular, su precio y sus horarios deben comprobarse in situ.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Primero recupere el aliento y después contemple la panorámica por partes; con mala visibilidad, no intente compensarla saliendo de los límites seguros del mirador.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Termine el paseo junto a El Pípila: abajo quedará la Alhóndiga de Granaditas, con la que comenzó la ruta.

Parada 8 de 8Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«Guanajuato de plata: de la Alhóndiga de Granaditas a Juan José de los Reyes Martínez, «El Pípila»» — 8 paradas, 2 km, 2,5–3 h.

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