Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del palacio
- Ventanas de la antigua residencia
- Entrada del Museo Nacional de Dinamarca
La historia del lugar
La fachada del palacio junto a la entrada recuerda la época en que el edificio se construyó para el heredero al trono. La familia real eligió pronto otra residencia, y las salas llegaron a ser oficinas de funcionarios, dependencias de artistas, sociedades científicas y del Tribunal Supremo de Dinamarca. Ahora, bajo este techo, conviven las antigüedades danesas, la colección clásica, las monedas y las medallas. En la colección etnográfica todavía se conservan recipientes, joyas y objetos rituales reunidos para contar la vida cotidiana de las personas lejos de Dinamarca.
En mil ochocientos cuarenta y cinco, Christian Jürgensen Thomsen consiguió que le cedieran varias salas de este palacio. Thomsen era conservador de museo sin título universitario y quería trasladar aquí las colecciones dispersas por distintos edificios de Copenhague.
El palacio se construyó entre mil setecientos cuarenta y tres y mil setecientos cuarenta y cuatro para el heredero al trono Federico, futuro rey Federico Quinto. Sin embargo, la familia real se marchó pronto, y las salas fueron ocupadas por funcionarios de la corte, artistas, sociedades científicas e, incluso, tras el incendio de Palacio de Christiansborg, por el Tribunal Supremo de Dinamarca. A mediados del siglo diecinueve, en la antigua residencia hubo espacio para un museo.
El nombramiento de Thomsen provocó en su día resistencia: pusieron como conservador de antigüedades al hijo de un comerciante, que no era ni historiador ni arqueólogo. El puesto no estaba remunerado. Durante los primeros veintidós años se mantuvo con fondos familiares y siguió ordenando la colección, de la que los burlones decían que todo el museo cabría en un solo cajón.
Al recibir aquí las salas, Thomsen concibió un museo independiente de las culturas del mundo. Envió solicitudes a marineros, diplomáticos, colonos y participantes daneses en expediciones. En lugar de curiosidades para el gabinete real, se necesitaban objetos corrientes: herramientas, utensilios, ropa, joyas y objetos rituales. En la colonia comercial danesa de Tranquebar, al sur de India, los funcionarios reunían tales objetos siguiendo sus instrucciones directas. Thomsen distribuía las llegadas por regiones geográficas, para que quedaran juntos los objetos que las personas utilizaban en su vida cotidiana.
En mil ochocientos cuarenta y nueve abrió en estas salas del palacio el Museo Real de Etnografía, uno de los primeros del mundo. Thomsen siguió escribiendo a sus ayudantes en el extranjero y buscando dinero para las compras. Con él, la colección creció de aproximadamente mil quinientos objetos a casi diez mil.
Después trasladaron aquí la colección de antigüedades clásicas, las antigüedades danesas, las monedas y las medallas. En mil ochocientos noventa y dos, las colecciones bajo un mismo techo recibieron un nombre común: Museo Nacional de Dinamarca.
Desde mil ochocientos cincuenta y uno, Thomsen vivió en un apartamento dentro del palacio y murió aquí en mil ochocientos sesenta y cinco. En la actual colección etnográfica aún se conservan herramientas, recipientes, joyas y objetos rituales que fueron llevados a Copenhague a raíz de sus cartas.
Información práctica
La explicación sobre el edificio puede escucharse en el patio o junto a la fachada. Los cuernos y los pendientes se encuentran en la exposición del museo, cuya visita se planifica por separado.
