Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Figuras de bronce de bastaixos en las puertas principales
- Imágenes de piedra de los porteadores en el interior
- Altas ventanas apuntadas
La historia del lugar
Antes de la iglesia actual se alzaba aquí una iglesia románica, concebida para una parroquia mucho menor. Resultó demasiado pequeña para un barrio donde vivían propietarios de barcos, comerciantes, pescadores y trabajadores portuarios, y donde las familias acomodadas encargaban altares en memoria de sus parientes. Las altas ventanas apuntadas del edificio actual se elevan sobre calles de las que el mar está ahora lejos; en otro tiempo la orilla llegaba casi hasta aquí. El nombre conserva aquella antigua geografía: la iglesia estaba junto al agua, no en el interior de la ciudad.
La piedra para esta iglesia se transportaba por mar desde Montjuïc. En la orilla la recibían los bastaixos, los porteadores portuarios del barrio de La Ribera. Normalmente llevaban fardos y barriles desde la playa o el muelle hasta la aduana y los almacenes mercantiles. El propio porteador respondía por una mercancía perdida o dañada: su sustento dependía de su fuerza y de que la carga ajena llegara intacta.
Entonces el mar llegaba mucho más cerca. Ya en el año novecientos noventa y ocho se menciona aquí una iglesia de Santa María de las Arenas, Santa María en las Arenas. A su alrededor creció un barrio marítimo donde vivían propietarios de barcos, comerciantes, pescadores y cargadores. La antigua iglesia románica dejó de tener espacio para los feligreses y los altares que las familias acomodadas encargaban en memoria de sus parientes. En el año mil trescientos veintinueve comenzaron a levantar en su lugar la iglesia actual. El nombre «Santa María del Mar» conservó el antiguo vínculo con la orilla: es la iglesia de Santa María junto al mar.
La Corona y los habitantes ricos de La Ribera aportaron dinero para la construcción. Los bastaixos contribuyeron con su propio trabajo: transportaban gratis la piedra destinada a la iglesia. Una leyenda tardía los hizo arrastrar cada bloque directamente desde las canteras de Montjuïc. Nadie puede llevar a la espalda las piezas grandes; la sal marina encontrada en la piedra confirma que las transportaban en barcazas. A los porteadores les correspondía el tramo habitual del recorrido: desde el agua hasta la obra. Los bloques pequeños los subían sobre los hombros.
Este trabajo cambió la posición de los porteadores dentro de la parroquia. En el año mil trescientos sesenta y seis firmaron un contrato con el párroco: la hermandad recibía una capilla detrás del altar mayor y, a cambio, se comprometía a construirla ella misma y a pagar el altar de las santas Matfia y Tecla. En las demás capillas, las propietarias solían ser familias concretas de comerciantes y funcionarios. Los bastaixos fueron la única agrupación artesanal que logró fundar aquí su propia capilla. Quienes respondían en el puerto por mercancías ajenas obtuvieron un lugar para sus reuniones, oficios religiosos y el recuerdo de los compañeros fallecidos.
La capilla original de la hermandad no se ha conservado: más tarde trasladaron a los porteadores a otra, y el antiguo espacio pasó a formar parte de la sacristía. En cambio, en las puertas principales permanecen figuras de bronce de bastaixos doblados bajo la carga, y dentro su trabajo se repite en imágenes de piedra. En las hojas de las puertas se muestran personas de aquella profesión, gracias a la cual la propia palabra «del Mar» en el nombre de la basílica significó en otro tiempo la orilla urbana más cercana.
Información práctica
Oficialmente: visita cultural lun–sáb 10:00–18:00, dom 13:00–18:00, última entrada 17:30; fuera de este horario, el acceso a la basílica es libre.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Fíjese primero en la parte inferior de las puertas principales: es fácil pasar por alto las pequeñas figuras. Dentro, guarde silencio: es una iglesia en uso y el acceso para la visita puede ser distinto del acceso para el culto.
