Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Chimenea de ladrillo de Can Folch
- Bloques residenciales de Vila Olímpica
- Pista de pádel
La historia del lugar
En dos mil diecisiete, la antropóloga María Gabriela Navas Perrone buscaba a personas capaces de reconstruir de memoria las calles desaparecidas de la actual Vila Olímpica. De doce antiguos residentes, tres aceptaron recorrer el barrio con ella. Uno de ellos era Jordi Boronat. Había nacido aquí, en la Calle de Álava, en una casa familiar que ocupaba los números del once al quince.
La casa sirvió a varias generaciones de los Boronat. En el patio tenían caballos y coches de caballos, que permanecieron allí hasta mil novecientos setenta y uno. Cerca se alzaban fábricas, pequeños talleres, almacenes y otras casas. En el último censo de la antigua Icaria se contaron quinientas cuatro personas y unas cuarenta empresas. Muchas familias llegaron de Valencia y Huesca para trabajar en aquellas empresas y se instalaron junto a ellas. Jordi recordaba cómo el ritmo de todo el barrio coincidía con el de las fábricas: los trabajadores iban a casa a comer y después regresaban a las máquinas.
Cuando Barcelona obtuvo los Juegos Olímpicos de mil novecientos noventa y dos, los organizadores necesitaban alojar a los deportistas cerca del centro y, al mismo tiempo, crear allí un barrio residencial permanente. Encargaron a un equipo de arquitectos proyectar los apartamentos de modo que los participantes de los Juegos los usaran durante unas semanas y, después, se mudaran a ellos familias corrientes.
Para ello decidieron eliminar por completo la edificación anterior. El tres de agosto de mil novecientos ochenta y siete, los contratistas empezaron a demoler fábricas, almacenes y casas. Los habitantes de Icaria fueron realojados en nuevos bloques municipales o recibieron indemnizaciones. La familia de Jordi abandonó la casa de la Calle de Álava; junto con los vecinos, perdió tanto el patio como la calle donde las personas se conocían desde hacía generaciones.
Los futuros propietarios de muchos apartamentos nuevos pagaron por ellos antes de los Juegos Olímpicos, ayudando así a financiar la construcción. Las llaves fueron entregadas temporalmente a los organizadores. En el verano de mil novecientos noventa y dos vivieron en estas habitaciones los atletas olímpicos y, a continuación, los paralímpicos. Tras las competiciones, los obreros readaptaron los apartamentos y en diciembre empezaron a mudarse los residentes permanentes. De ahí el nombre literal del barrio: Vila Olímpica fue la villa de los deportistas solo unos meses, pero se construyó desde el principio como vivienda urbana.
Jordi evitó este barrio durante mucho tiempo. Sin embargo, durante el paseo con la antropóloga llegó al solar donde había nacido e indicó el lugar exacto de la casa familiar. No queda ni una pared: allí hay una pista de pádel. De toda la Icaria industrial, sobre los nuevos bloques residenciales solo se conserva la chimenea de ladrillo de la fábrica Can Folch.
Información práctica
Calles públicas de un barrio residencial; no hay horarios turísticos fijos, y los patios y edificios privados no son lugares de libre visita.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un barrio residencial, así que recórrelo desde las calles públicas y respeta los patios privados. Conviene caminar varios bloques: el contraste entre la chimenea solitaria de la fábrica y la nueva planificación no se aprecia desde un único punto.
